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Evolución de la deuda externa de América Latina y el Caribe


por Gladys Hernandez

16 de noviembre de 2005

Según cifras del Informe del Fondo Monetario Internacional de septiembre del 2005, el monto de la deuda externa de los países subdesarrollados en el 2004 alcanzó los 2,8 millones de millones de dólares. [1]

La deuda externa de los países subdesarrollados en el 2004, calculada en 2,5 millones de millones de dólares por el Banco Mundial, representó el 34,3% del PIB total del Tercer Mundo y el pago por concepto del servicio de la deuda ascendió a 436 mil millones de dólares. Si se toma en cuenta que, en 1968 la deuda del Tercer Mundo rondaba los 50 mil millones de dólares, podrá observarse que en 37 años la deuda se ha multiplicado por 50 veces.

La deuda externa no sólo ha aumentado, sino que su distribución por regiones ha variado. Varios factores han influido en las nuevas tendencias que se observan en relación al monto de deuda externa acumulado por las regiones, entre los que se incluyen: la inestabilidad financiera de los mercados emergentes, la deteriorada situación socioeconómica en Africa, y el atractivo que presentan para las inversiones extranjeras regiones como Europa del Este, Medio Oriente y Asia.

Para el 2004, las regiones participaban en el monto de la deuda total de la siguiente forma: Africa con 9,7%; Asia el 26,7%, Medio Oriente el 11%, Europa del Este 17,3%, la Comunidad de Estados Independientes 8,4% y América Latina con el 26,9%.

Cálculos efectuados revelan que en el período 1986-2004, los países subdesarrollados pagaron 4,4 millones de millones de dólares por concepto de servicio de la deuda o sea 244 mil millones de dólares, promedio anual.

Durante los 90 y los años iniciales de la actual década, el pago de la deuda ha continuado presionando sobre las vulnerables economías del Tercer Mundo. Sólo en el período 1990-2004, los países subdesarrollados pagaron un total de 3,8 millones de millones de dólares por concepto de servicio de la deuda o sea 273 mil millones de dólares promedio anual.
Por regiones, entre 1986-2004, se pagó por concepto de intereses de la deuda externa las siguientes sumas: Africa, 506 mil millones de dólares; Asia, 1 353 mil millones de dólares; Medio Oriente 469 mil millones de dólares y América Latina, 2 075 miles de millones de dólares.
Si se toma en cuenta que la Ayuda Oficial para el Desarrollo recibida en años recientes ha estado decreciendo, especialmente en el 2002, la AOD alcanzó la cifra de 58,3 mil millones de dólares, puede afirmarse que los países subdesarrollados han estado pagando anualmente a Occidente 5 veces más en servicio de la deuda que lo que reciben en calidad de "ayuda”.

El coeficiente deuda-exportaciones sigue siendo elevado para el tamaño y alcance de las economías subdesarrolladas (112% en el 2003), y la relación entre los intereses y las exportaciones para el 2003 de 18,1% indica que se mantiene la tendencia a la baja observada en los últimos años (21,7% en 2001 y 19,7% en 2002)

Entre 1991 y 1999, la permanencia de altos porcentajes en la relación deuda /exportaciones, se ha visto acompañada por una relativa disminución de la relación pago de intereses /exportaciones, lo que ha determinado fuertes campañas por parte de Occidente acerca de que el problema de la deuda ha sido superado.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que las posibles disminuciones en los pagos de intereses se han debido principalmente, no a disminuciones sustantivas de la vieja deuda, sino a la reducción de las tasas de interés.

La realidad revela que en los últimos años, las economías deudoras han tenido que liberar recursos del ahorro interno e incluso utilizar los provenientes del ahorro externo (que a su vez se ha visto restringido) para cumplir con el servicio de la deuda, que de otra manera hubieran financiado un mayor nivel de inversión. Esto se logró con la equivalente disminución de las importaciones que ha permitido generar un excedente en divisas para estos fines. Como resultado, los países subdesarrollados siguen siendo exportadores netos de capitales.

La crisis de la deuda lejos de ceder, se ha fortalecido por la falta de dinamismo económico, la permanencia de desequilibrios macroeconómicos, la caída de la inversión de capital, la inflación, el desempleo, el mayor deterioro de los niveles de vida y el incremento de la polarización.

Desde los primeros días de la crisis de la deuda, el acceso a los préstamos del Banco Mundial y el FMI se supeditaron a que el país acordara aplicar un programa drástico de "liberalización" económica. Esta serie de reformas de carácter monetario, fiscal, económico y comercial llegó a conocerse como "Políticas de Ajuste Estructural".

La propuesta varía levemente de un país a otro, pero las políticas principales incluyen: reducción del papel del Estado nacional en la economía, rebaja de los aranceles a las importaciones, eliminación de las restricciones en la inversión extranjera, aumento de los impuestos, eliminación de los subsidios para los alimentos básicos y las industrias nacionales, recorte de salarios, devaluación de la moneda y poniendo énfasis en la producción para la exportación y no para el consumo local.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) documenta regularmente cómo los pobres y sus hijos soportan en forma desproporcionada el costo de los Programas de Ajuste Estructural. Se exige austeridad en el gasto social y las políticas internas para demostrar la "responsabilidad fiscal" de una nación empobrecida. Esto se traduce en menos servicios sociales para los pobres, la eliminación de subsidios al consumo para los productos alimenticios básicos y el transporte público, escuelas sin maestros o material de estudio, y hospitales sin enfermeras o medicamentos.

Evolución de la deuda externa en América Latina y el Caribe.

Según cifras de la CEPAL, la deuda externa de la región se había elevado a 723,09 miles de millones de dólares en el 2004. Sin embargo, el FMI ha señalado recientemente, en su Informe de septiembre del 2005, que la deuda externa de América Latina en el 2004 se ubicó en los 780 mil millones de dólares, representando un 34,4% del PIB de la región. En 1980 este porcentaje era inferior (33,2%).
Los países de América Latina, en poco más de dos décadas, transfirieron a los centros de poder de las naciones desarrolladas, 2,54 millones de millones de dólares que incluyen el pago del servicio de la deuda, la fugas de capital y el diferencial de los precios de las materias primas exportadas por la región.
Como se conoce, la crisis de la deuda externa en la región estalló en agosto de 1982, cuando México anunció a sus acreedores bancarios que carecía de recursos para continuar con el pago de la deuda externa.
En 1970, según datos del FMI y del BM, la deuda total de América Latina ascendía solo a 29 mil millones de dólares y se incrementa en 1973 a partir del estallido de la gran crisis petrolera, cuando los precios del crudo casi se cuadruplicaron.
Ya la región acumulaba una deuda externa de 159 mil millones de dólares en 1979 cuando se produce una nueva crisis petrolera, con la cual se acelera la fuga de capitales y se incrementa la carga de los intereses por concepto del servicio de la deuda a pagar por los países de la región. Sólo entre 1979 y 1980, el monto de los intereses se incrementa de 15,8 mil millones a 41 mil millones en 1980.
La mayoría de los nuevos créditos que se recibieron en el período 1979-1982 se utilizaron para pagar el servicio de la deuda.
Mientras que la deuda externa de la región en 1970 era de 29 miles de millones de dólares, en el año 2004, ya se había elevado a 723,09 miles de millones de dólares, es decir, se había incrementado en 24 veces, en relación con 1970. Esta deuda acumulada muestra una elevadísima concentración en algunos países: el 71 % entre Brasil, México y Argentina.
En el 2004, la relación en toda la región entre los intereses totales devengados por la deuda y lo recuperado por exportaciones de bienes y servicios fue del 14,9%.
Si bien la deuda externa ha mantenido su espiral ascendente, la economía latinoamericana y caribeña sólo creció un 2.9% como promedio anual en el período entre 1986 y 2004, mientras que la desigualdad en distribución del ingreso ha empeorado. Hoy América Latina y el Caribe, continúa siendo la región de mayor desigualdad social del mundo.
Por una parte, el 10% de las personas más ricas recibe entre el 48% de los ingresos totales generados por la región, mientras que al 10% más pobre sólo accede al 1.6%.
Por concepto del pago de servicio de la deuda, entre 1990 y 2004, la región pagó 1.9 millones de millones de dólares, lo que representa un promedio anual para estos 15 años de 126,9 miles de millones de dólares.
El servicio de la deuda externa, supera al gasto en educación en 12 países de los 23 que forman Latinoamérica; en 13, lo gastado en sanidad y en seis países, el servicio de la deuda excede el gasto en educación y sanidad.
Solamente el servicio de la deuda pagado entre 1990 y el 2004, equivale a 66 veces el monto de la deuda externa de la región en 1970. Simultáneamente, el monto total de intereses asumidos por la región entre 1990 y 2004, ha pagado la deuda actual en 2,6 veces.

La deuda externa latinoamericana, como porcentaje de las exportaciones, pasó de 215.2% en 1980 a un nivel récord de 261% en 1990. Entre el 2000 y el 2003 este indicador ha oscilado en torno a 177%, como promedio regional, aunque se conoce que para muchos países este indicador supera el promedio de la región. Cálculos a partir del informe World Economic Outlook de septiembre del 2004 ubican este indicador en 162,3%.
Aunque el crecimiento económico alcanzado por la región latinoamericana en el 2004 resultó relevante al alcanzar la tasa del 5,5%, el Banco Mundial en su informe “Situación Económica Mundial y Perspectivas 2005", valora la posibilidad real de que se produzca un descenso en las tasas de crecimiento en 2005 para todas las regiones, sobre todo a partir del impacto esperado de la elevación de los precios del petróleo.
También resulta importante observar con objetividad el impacto que la actual política de inversión extranjera directa puede tener sobre la región latinoamericana. A partir del año 2000 se ha observado una tendencia al descenso en los flujos de inversión extranjera a la región y un preocupante proceso de incremento de las transferencias netas de recursos hacia el exterior.
En 2004 la región realizó una transferencia neta de recursos al exterior por 77 mil 826 millones de dólares, el doble de los recursos que entraron por inversión extranjera directa y en el período 2001-2004, la región emitió transferencias neta de recursos al exterior por valor de 156,08 miles de millones de dólares y sólo recibió por concepto de inversiones extranjeras directas un monto ligeramente superior, 170,43 mil millones de dólares.
Los inversionistas extranjeros han enfriado su posición hacia Brasil y México, dos de los países más importantes. Muchos potenciales inversionistas observan con recelo el hecho de la instabilidad económica en el área, y se sienten atraídos por las perspectivas de China y la India.
La situación en México es alarmante. Resulta evidente que las crisis económicas y los desajustes financieros llevan a las empresas a recortar su plantillas de personal, lo que incrementa la cifra de desempleados que buscan una salida a su situación en la economía informal.
Esta inestabilidad ha provocado que México haya salido de los 10 mercados más atractivos del mundo, al caer del tercer lugar al 22 en el Indice de Confianza de Inversiones Directas Extranjeras.
El flujo de inversiones directas extranjeras en México ha declinado desde 23.147 millones de dólares en el 2001, cuando alcanzaron un máximo de todos los tiempos, a 13.500 millones en el 2004.
Brasil pasó del noveno lugar el año pasado al 17, su peor posición. Este país todavía es observado como el país más riesgoso entre los cinco grandes mercados emergentes. Las inversiones directas extranjeras cayeron en Brasil a su más bajo nivel desde 1995, disminuyendo de 24.715 millones de dólares en el 2001 a 7,100 millones en el 2004.
Simultáneamente, la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de elevar las tasas de interés pone fin a una situación relativamente buena para Latinoamérica, que verá aumentar su deuda en dólares y puede sufrir reducciones en las entradas de capital.
Para una región altamente endeudada como es América Latina, la subida en el precio del capital constituye un serio problema, máxime cuando se espera que estas tasas se ubiquen por encima del 5% al terminar el 2005.
Por otra parte, el Informe del Banco Mundial señala que aunque en el 2004 se observó un importante incremento en los precios de algunas materias primas exportadas por los países subdesarrollados en general, el nivel de los precios actual se mantiene muy por debajo del nivel alcanzado en 1970.
La situación del empleo también ha experimentado un notable retroceso. El promedio de desempleo de la región, que hace 20 años era del 5%, actualmente es del 10.5%. Asimismo, el salario real de los trabajadores se mantiene en los niveles de los años 80.
Ante la falta de oportunidades, el empleo informal, que hace veinte años representaba al 35% de la masa laboral total, ahora equivale al 46%, y de cada 100 empleos creados en la década del 90 en América Latina y el Caribe, el 85% correspondían al sector informal.
La CEPAL plantea que para 2004 la tasa de pobreza en la región fue de 42.9% y la de indigencia alcanzó a 18.6% de la población regional, sin embargo, estos indicadores resultan bastante conservadores para el impacto real que han recibido los países latinoamericanos en las últimas décadas.

Gladys Hernandez
Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM), Cuba.

Bibliografía


— Banco Mundial. Informe de Desarrollo Mundial. 2003

— Banco Mundial. Global Development Finance, abril 2004, abril 2005, septiembre 2005.

— CEPAL. Estudio Económico de América Latina 1999-2003.

— CEPAL. Estudio Económico de América Latina, 2004.

— FMI. World Economic Outlook., abril 2003, septiembre 2003, abril 2004, abril 2005, septiembre 2005.

— PNUD. Informe de Desarrollo Humano.2000, 2001, 2002, 2003,2004.

— UNCTAD - Comunicados de prensa publicados en el mes de septiembre del 2001 y de enero del 2002

— UNCTAD - World Investment Report 2002, 2003

— UNICEF, El progreso de las naciones 1999, New York, junio1999.

— UNICEF Estado Mundial de la Infancia. 2003, 2004.

Notas:

[1] Se incluye en el total también a los países exsocialistas de Europa Central y del Este y de la Comunidad de Estados Independientes


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